5 de octubre de 2023.
En la capital mauritana, Nuakchot, bajo el alto patrocinio del Presidente Mohamed Ould Ghazouani.
La Declaración de Nuakchot, emanada del Congreso sobre la vida del Profeta (la paz sea con él), afirma la importancia de hacer frente a las ideas extremistas, consideradas el núcleo de los enfrentamientos y los conflictos, en particular la incitación de los conceptos y las prácticas del odio y del racismo, así como las consecuencias que de ello se derivan, las cuales se traducen, en muchos casos, en violencia y terrorismo, fenómenos que no son propios de ninguna religión, ni de ninguna comunidad, ni de ninguna ideología, ni de ningún partido.
La Declaración llamó a la comunidad musulmana a inspirarse en los valores de su gran religión para fortalecer su unidad, su fraternidad y su contribución beneficiosa a los demás pueblos y naciones. El islam, por su creencia en la unicidad y por sus legislaciones impregnadas de sabiduría, es una misericordia para toda la humanidad; es la culminación de las nobles virtudes, y las personas más amadas por Allah son aquellas que más beneficio aportan a la gente.
Subrayó que el islam ha establecido un sistema sólido de coexistencia, fraternidad, reconciliación y tolerancia, garantizando al mismo tiempo la protección de la dignidad humana y la aplicación de sus derechos, sin ninguna discriminación basada en la religión, la comunidad, el origen étnico u otros motivos. La justicia no conoce dobles raseros ni la fragmentación de sus valores.
La Declaración insistió igualmente en la necesidad de corregir las ideas erróneas difundidas sobre el islam y de demostrar la falsedad de quienes han tergiversado y calumniado, así como el extravío de quienes han caído en el extremismo.
La Declaración de Nuakchot es fruto de los esfuerzos de la Liga del Mundo Islámico, cuyo objetivo es poner en práctica los programas ejecutivos derivados de los contenidos de la #CartaMeca, cuya conferencia internacional e histórica fue patrocinada por el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud. Fue firmada por más de 1.200 muftíes y ulemas, así como por más de 4.500 intelectuales musulmanes, y adoptada por los Estados miembros de la Organización de Cooperación Islámica, con el fin de aprovecharla en sus instituciones religiosas, culturales y educativas. Se ha convertido en un programa de enseñanza en la formación de imames en varios países musulmanes y en países donde viven minorías musulmanas, y también se menciona en diversos programas escolares.